BOLETÍN DE LA FACULTAD DE MEDICINA – 2019 – N° 10

SAN MARCOS Y PERÚ

en Edición N° 1/UNIVERSIDAD Y FACULTAD

La Universidad Nacional Mayor de San Marcos cumple 467 años de vida institucional y forma parte de nuestra vida diaria a través del nombre de sus antiguos catedráticos y egresados que pueblan nuestros libros de historia y dan nombre a calles, e instituciones. Esa cotidianeidad nos hace olvidar el largo trayecto que ha recorrido. San Marcos en sus orígenes fue una universidad renacentista; fundada en 1551, mientras Miguel Ángel, de 63 años trabajaba en la construcción del Vaticano y en astronomía recién se abandonaba la teoría que la tierra era el centro del universo, gracias a “De revolutionibis” de Galileo, publicado 8 años antes. En medicina, también 8 años antes, se publicaba la “Fabrica”, de Vesalio, el libro que inicia la anatomía moderna e inicia el cambio hacia la medicina moderna.

Este carácter renacentista puede parecer muy alejado de la realidad del siglo XXI, pero existen valores universales y atemporales que San Marcos ha sabido conservar desde su fundación: la indagación sobre la realidad científica y humanística, la estrecha vinculación con la sociedad que la cobija y el permanecer alejada de cualquier interés que no sea el de la verdad.

San Marcos contribuyó, en la etapa colonial, al mestizaje cultural que nos caracteriza, con la primera catedra de quechua del continente, para formar los evangelizadores. En sus aulas, a través de humanistas y teólogos, fue creando la conciencia de los criollos como distinta de la española. Luego, anticipando la emancipación, fueron sus intelectuales los que modelaron la idea de patria.

Es sin embargo durante la Republica que San Marcos realiza su mayor aporte para la construcción de la Nación. Fue en sus claustros que se dieron los debates iniciales que determinaron la orientación de la naciente república entre liberales y conservadores. Fueron sus catedráticos y egresados los que debatieron las leyes que fueron formando la identidad republicana, y fueron sus docentes y estudiantes los que, en la infausta época de la Guerra del Pacifico, dejaron las aulas para defender la patria con las armas. Luego de la derrota, durante la ocupación, San Marcos vio diezmada su biblioteca y devastados sus locales.

Surgió en la etapa inmediata un estudiante de Medicina, Carrión, que en etapas de descredito de la clase política que nos llevó a la derrota, simbolizó al ciudadano común, provinciano y joven que aspiraba a la regeneración del país.

El siglo XX, con sus grandes cambios y avances, se ha reflejado en la Universidad, que ha sido el campo de discusión de todas las ideologías y estrechado lazos con la sociedad, lo cual se ha considerado una politización de la Universidad. Pese a esas críticas San Marcos continuó siendo el centro de los debates sobre la realidad formando así profesionales con conciencia social que se distribuyen en todo el país.

San Marcos enfrenta el nuevo milenio y los grandes retos de un entorno radicalmente nuevo en lo político, social y científico con el peso de su tradición, pero también con la fuerza de su constante renovación.

 

Escribe: Dr. Oswaldo Salaverry.

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