BOLETÍN DE LA FACULTAD DE MEDICINA – 2019 – N°9

LA ÉTICA Y EL PROFESIONAL DE LA SALUD

en Edición N° 5/PRENSA

El médico no es sólo producto de su pasado y sus genes–que obviamente influyen en él como persona y profesional, sino de su propia libertad de escoger su destino que se determina en virtud de las opciones formativas que se le ofrezcan. Éstas, destacan fundamentalmente en el ambiente universitario que habrá de acogerlo desde el inicio de su carrera hasta la culminación de la misma, ante los cuales él mismo, por medio de sus elecciones en su espacio de libertad elegirá las respuestas constructivas sobre el cimiento de su  moral y ética, base de su libertad y crecimiento.

Su responsabilidad moral dependerá de esta libertad que determinará su conducta. Por tanto aumentará las probabilidades de tomar decisiones adecuadas si da suficiente tiempo a la atención clínica, si respeta la autonomía del paciente, solicita sólo los exámenes necesarios, investiga pero no a costa del paciente, prescribe prudentemente, brinda información actualizada, se interesa por los problemas familiares y laborales del enfermo, actúa conforme a las normas compatibilizándolos con las morales que guían su conducta y atiende a la persona no a la enfermedad. Actuar moralmente obliga a compartir el poder, la responsabilidad de las decisiones, a poner la ética, la comunicación, la tecnología y la evidencia científica al servicio del paciente reconociéndole su autonomía, dignidad y derechos como ser humano. La atención verdaderamente médica obliga a promover la responsabilidad y dignidad del paciente.

Fuente: Wagner, Perales et al.; Ortiz, P.

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