BOLETÍN DE LA FACULTAD DE MEDICINA – 2019 – N° 10

PLAGIO & ÉTICA: REFLEXIONES

en Edición N°9/Ética en Salud/PRENSA/UNIVERSIDAD Y FACULTAD

Según el Pequeño Larousse Ilustrado 2015, se define plagio como la copia de una obra ajena, especialmente literaria o artística que se presenta como propia y al que plagia se le llama plagiario. Como voz secundaria aparece “secuestro” y “robo” (1).

En el mundo de las ciencias es muy importante la publicación de trabajos de investigación originales, de replicación o del tipo de revisiones sistemáticas o no-sistemáticas sobre temas de valor académico. En los ambientes científicos que incluyen a los institutos de investigación y las universidades es bastante conocido el dicho “publicar o perecer” para referirse al hecho de que para avanzar en la carrera científica o académica es imprescindible publicar en revistas especializadas o textos calificados como valiosos por sus pares. De hecho, el otorgamiento de fondos, la renovación de contratos laborales o las promociones se dan sobre la base de la cantidad y calidad de dichas publicaciones (2).

Este tipo de exigencia podría ser uno de los factores que induzcan a los autores a cometer plagio con el fin de aumentar de manera tramposa el número de sus publicaciones y obtener ventajas en términos de reconocimiento intelectual, profesional, económico o personal.

Desde hace un buen tiempo se viene llamando la atención a la “epidemia” de plagiarismo que azota vastos sectores de la ciencia y la academia. De hecho, varios casos famosos se han conocido en diversos países incluyendo a prominentes figuras del entorno científico y político, muchas de las cuales se vieron obligadas a renunciar a sus cargos. En un editorial reciente, la poderosa revista Nature señala: “el plagiarismo es ilegal e inmoral” y añade que todos los profesionales cuyas carreras y logros tengan como sustento la publicación de sus ideas y trabajos debieran estar preocupados (3). En un estudio publicado en una revista nacional (4) se registra una alta frecuencia de plagio en tesis de medicina de una universidad pública peruana usando un algoritmo de búsqueda con Google. El 37.3% de los párrafos analizados tuvieron algún grado de plagio, siendo el plagio literal el más frecuente. Los autores señalan que las facultades de medicina deben tomar medidas para detectar y evitar el plagio entre sus estudiantes.

Siempre siguiendo con la realidad peruana, en una extensa nota aparecida en el diario El Comercio (5) se llama la atención sobre casos de presuntos plagios por parte de una alta funcionaria de la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria. Textualmente se afirma: “A través de la herramienta virtual Plagscan, El Comercio detectó tres nuevos casos en los que la funcionaria habría utilizado textos de varios autores en publicaciones, sin consignar la cita o referencia bibliográfica correspondiente”. Valga el párrafo para enfatizar de que el plagio implica la apropiación de las ideas de otros sin reconocer la fuente original. De lo que se trata no es impedir la utilización de datos o argumentos de terceros sino de apropiarse de ellos sin el reconocimiento debido.

Una encuesta publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences que examinó 2047 artículos en la base de datos de PubMed que fueron identificados como retractados puntualiza que el 10% se debió a casos de plagiarismo (6)

Alguna evidencia indicaría que el camino que lleva a actos de inconducta ética en actividades académicas y de investigación, incluyendo a las publicaciones, se inicia con un pequeño primer paso en falso. A decir de Jennifer Crocker (7), cada vez que se comete una inconducta ética la tendencia, consciente o inconsciente, es a justificarla y, a su vez, cada discreto acto de justificación conduce a que la siguiente inconducta se haga más fácil. El malestar que causa la transgresión al sujeto que la comete lo lleva a racionalizar su acción con el fin de atenuar el sufrimiento moral y, así, gradualmente, los actos de transgresión van visualizándose por el perpetrador como si fueran moralmente correctos.

Ante el incesante incremento de casos de plagiarismo y fraude, la comunidad científica requiere encontrar formas efectivas de solución. Se han propuesto algunas medidas: mejorar el entrenamiento científico, fortalecer las tareas de mentoría, alentar la publicación de resultados negativos, reducir la presión para publicar, regular las listas de registros de estudios y fortalecer la severidad de las sanciones. La enseñanza de la ética y enfatizar la necesidad de reproducir o replicar los resultados de los estudios deben ser considerados aspectos vigorosos en la lucha contra la inconducta ética en el área científica y académica (8).

Referencias

1. El pequeño Larousse ilustrado 2015. Larousse Editorial, Barcelona, 2014
2. Castillo A: Publicar o perecer. Rev Per Psiquiat 2011; 2 (1): 7-8
3. Nature: Editorial 2012; 488:23
4. Saldaña-Gastulo J, Quezada-Osoria C, Peña-Oscuvilca A, Mayta-Tristán P: Alta frecuencia de plagio en tesis de medicina de una universidad pública peruana. Rev Peru Med Exp Salud Pública 2010; 27 (1): 63-67
5. El Comercio, 28 de febrero del 2018
6. Corbyn Z: Misconduct is the main cause of life-sciences retractions. Nature 2012; 490: 21
7. Crocker J: The road to fraud starts with a single step. Nature 2011; 479: 151
8. Fanelli D: Redefine misconduct as distorted reporting. Nature 2013; 494: 149

Escribe:
Aitor Castillo
Doctor en Medicina
Departamento Académico de Psiquiatría
Universidad Nacional Mayor de San Marcos

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